Hoy estoy triste.
Mucho.
Mal.
La tristeza es la felicidad de la gente profunda, dicen.
El concepto en sí es una mierda; -Hola, ¡soy un pavo to profundo! +Hola, pavo profundo, te llamo del hospital, tu padre está muerto. -Jo, que feliz soy.
...
Hostia, es que en el supuesto de que eso sea así, a mí me dice mi hijo que es un chaval profundo y le decapito. Como te lo cuento. No estaré gastándome el dinero en comida, ropa, educación, consolas e internet, para que luego venga el puto crío a decirme que cuando la diñe estará súper feliz porque será algo súper triste. Por ahí no paso.
PERO razonemos, hermanos: la frase esa proviene de la mente de algún hipster idiota, no hay por qué alarmarse. Si estás triste estás triste, y si estás feliz estás feliz. Llorar de felicidad es muy relativo, si lloras es porque sufres. Que sí, que el final de Big Fish es precioso y muy tierno, pero si lagrimeas es porque las estás pasando putas, porque no te hace nada de gracia que se tenga que morir el jodido yayo de una manera tan cruda y real. Y así es. Y si lo sé es porque yo soy un idiota mazo profundo, y cuando estoy triste sufro. Nada de sonreír y partirme el culo. Y si digo que soy profundo me creéis, porque este es mi blog y aquí el idiota afirma y los lectores asienten. Pero si no queréis asentir, insultadme en los comentarios, que esas cosas son divertidas para todos (Y LO SABÉIS).
Hoy estoy triste.
Mucho.
Mal.
El foco de mi tristeza no está ni definido. Se basa en una compendio de realidades incuestionables que ahí están y ahí estarán hasta que quieran dejar de estar. Será entonces, en el momento en que se conviertan en no-realidad, cuando yo seré medianamente feliz. Lo peor es que la reminiscencia de dichas realidades es intermitente y aleatoria. Hoy amanezco consciente de que algo no va bien, de que mi vida y la suya deberían ser distintas, y mañana amaneceré ignorante, feliz y muy seguramente con resaca. No es felicidad a tiempo completo, pero por lo menos es infelicidad a tiempo partido. Algo es algo.
...
Sospecho que estoy resultando bastante suave, ¡Y SOLO ES EL TERCER POST DEL BLOG!
Jo, que mal. El idiota pasará a ser el suave. Tendré que cambiar el dominio del blog a soyunsuaveytal.blogspot.com, y ni siquiera tiene gancho.
Debería llover. Ojalá lloviese. Con lluvia sería más feliz. No entiendo el resentimiento injustificado de la mayoría de los humanos con la lluvia. Anda que no habrá gente que se deprime con las precipitaciones prolongadas... Ts, que poco trascendentales y románticos sois. Con lo genial que es el frío, las estufas, las mantas, la lluvia, la nieve, esa tonalidad gris que lo recubre todo...
Un momento.
Mierda.
Caca.
Creo que ahora entiendo lo de que la tristeza es la felicidad de la gente profunda.
AGH.
PITO.
Se hizo cuenta el puto Lucas solo para poner marica. JAJAJAJA.
ResponderEliminar